Ricardo Enrique Bochini fue uno de los mayores protagonistas del fútbol argentino en el ámbito local. En primer lugar, por sus condiciones técnicas. Un jugador capaz de provocar temor en los hinchas rivales, desde los días previos al domingo del partido, por el sólo hecho de saber que enfrentar a Independiente significaba someterse al botín derecho del Bocha.
El segundo motivo que explica el protagonismo del 10 rojo es la cantidad de vueltas olímpicas y campeonatos ganados durante su vida de jugador. Cuatro torneos locales (1977, 1978, 1983 y 1988/89), cuatro Copas Libertadores (1973, 1974, 1975 y 1984), tres Copas Interamericanas (1973, 1974 y 1976) y dos Copas Intercontinentales (1973 y 1984).
Y tercero, porque todo lo hizo vistiendo la misma camiseta mientras fue jugador profesional, la de Independiente. Desde su debut, en 1972, hasta su retiro, en 1991, la imagen del Bocha siempre estuvo asociada a la camiseta número 10 del cuadro rojo de Avellaneda.