Si, Don Julio

Julio Humberto Grondona. Sinónimo de fútbol argentino. De este fútbol argentino de hoy, manchado de violencia, sobornos, corrupción, clubes en quiebra, barras bravas. Don Julio, como le llaman todos en la A.F.A. (o mejor dicho, “si, Don Julio”) es sinónimo de fútbol argentino tan sólo por ser desde el año 1979 el titular de la Asociación. En la pasada historia de la entidad, los mandatos más prolongados fueron los de Ricardo Aldao (con 7 años desde 1912 a 1917), Adrian Beccar Varela (8 años, entre 1920 y 1928) y Valentín E. Suárez (en dos períodos, 1949 a 1953 y 1966 a 1967). Ni siquiera la suma de los años de aquellos 3 ex presidentes al frente de la institución se aproxima a los al menos 28 años que Grondona alcanzará el año que viene cuando deba revalidar su escaño.
Desde su asunción, Don Julio ha sabido cosechar más amigos que enemigos. Ocasionalmente, ante algún chaparrón, aparecen ciertas críticas sobre su gestión. Pero todo pasa, como al hombre le gusta decir.

De la vereda de enfrente (o de su misma vereda), están los que hacen propio el discurso de J.H.G. Que durante su reinado se han obtenido importantísimos logros deportivos. ¿Y qué? ¿Acaso hubiese sido imposible obtenerlos sin su omnipresencia? Está claro que este es un argumento precario, débil.
En el trasfondo de su larga vida consagrada al fútbol, se esconde un evidente y a la vez misterioso negocio súper millonario. La asociación del fútbol es un organismo cuyos ingresos son extraordinarios. Se trata de un organismo superavitario, (incluso lo ha sido durante las grandes crisis económicas del país) de fascinante solidez financiera. Sin embargo, el estado de precariedad en el que se encuentran los clubes del fútbol argentino es prácticamente absoluto. Clubes endeudados y aparentemente olvidados, que deben acudir a formar sus planteles profesionales con juveniles de 17 o 18 años, que han de pagar, por supuesto, las maniobras turbias de los dirigentes de turno, y encomendarse a la aparición estelar de algún jugador que sea pretendido por los grandes ( y ni siquiera tan grandes) equipos de Europa para cerrar lo menos desequilibrado posible el balance contable del año.
El porqué de toda la trama se entiende perfectamente cuando leemos que el Presidente del Fútbol Argentino es elegido por el resto de los Presidentes de los clubes del Fútbol Argentino. Existe en estas esferas lo que podríamos llamar cadena de favores. Lamentablemente estos favores son siempre de índole personal. Don Julio cuenta con la mayoría absoluta de los electores, y los presidentes tienen vía libre para desempeñarse en el cargo en función de sus propias necesidades.
La otra historia, es la que vemos todos los días, las que vienen manchadas de violencia. Mucha violencia. Posiblemente sea consecuencia de la otra. Mientras tanto, Don Julio, se lava las manos, echa culpas a la justicia, a la policía, a la sociedad… y sigue insistiendo que todo pasa.

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