De burritos, burros y burradas

La tercera fecha del Torneo Apertura me dejó marcada la imagen del burro. Por supuesto que no tiene nada que ver con el aspecto fisiológico más notable de este modesto animal de perfil bajo. El tema es que el domingo por la noche mientras repasaba los partidos por Fútbol de Primera, dos jugadores argentinos que casualmente llevan el mismo apodo (“burro” o “burrito”, claro), ya me tienen demasiado cansado con sus particulares hábitos que los caracterizan.

Uno de ellos es el jugador azulgrana Diego Ribero. Este “burrito” del Ciclón (ex Chacarita) tiene la mala costumbre de simular recibir un golpe en casi todos los cruces o roces que tiene con cualquier jugador rival. Sin importar cuán trascendente pueda resultar la jugada, el volante no duda en fingir ser lastimado. Cualquiera fuera la ocasión, siempre reacciona arrojándose con su cabeza hacia adelante y llevándose las dos manos para cubrirse la cara como gesto de dolor. No discuto que este tipo de picardías son propias del jugador de fútbol, y tal vez la marca registrada sea propiedad de los argentinos. Pero cuando este recurso es utilizado con habitualidad y en exceso, particularmente termino reprobandolo por considerarlo además de poco leal, aburrido.
El otro “burro” al que me refería en el comienzo, es Ariel Ortega. También es un jugador que recurre con frecuencia a la simulación de faltas, pero por suerte no se destaca únicamente por eso. Es mucho más conocido por sus gambetas, sus quiebres de cintura y sus goles de colección. Sin embargo, también tiene un gesto futbolístico que me ha llegado a agotar la paciencia. Se trata de la manera en que ejecuta los tiros desde el punto penal. Esa metodologia de detenerse durante ciertas fracciones de segundo, cambiando el trotecito por el paso lento, y a veces interrumpido por la ausencia de movimiento, la verdad que no me gusta nada. Y en el fondo, me sabe a trampa. Al no conocer al detalle el reglamento en ese aspecto, y no habiendo existido en ninguna ocasión sanción alguna ni reclamos de contraparte, doy por sentado que está amparado dentro de la norma. Pero de todos modos creo que no es necesario que el Burrito tenga que acudir a tal método para cobrarse el gol. Por si algo le faltaba al penal, me parece incluso de esta manera el gol se desluce.


Y para completar la 3ra del Apertura con una 3ra burrada, creo que los dirigentes del Lobo platense se han transformado en Burros, con Muñoz a la cabeza por cierto. Luego del infierno institucional y deportivo que vivió el club el año pasado con la apretada de la barra brava a los jugadores, con la necesidad de levantar el orgullo del hincha a costa de resultados, como es posible que hayan decidido encomendar semejante misión al colombiano Francisco Maturana??? No estoy queriendo desmerecer las virtudes del Pacho. Todo lo contrario. Se trata de una cuestión de coherencia solamente. Es claro que un técnico de sus características necesita tiempo y trabajo. Y bajo ningún aspecto será una clara solución para los buenos resultados de corto plazo. Esta semana, tres días después del partido entre Gimnasia y Argentinos Jrs. y con 13 disputados al cargo del plantel, el técnico ha sido alejado del cargo por decisión de la Honorable Comisión Directiva.

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