Posts Tagged ‘Descenso’

Vivir sólo cuesta vida

junio 30, 2008

Los resultados obtenidos por Racing Club ante Belgrano de Córdoba, los días miércoles y domingo, le permitieron al equipo de Avellaneda y a todos sus hinchas salir de terapia intensiva. Desde ahora, y por un año, el “paciente” deberá hacer todo lo necesario para no volver a sufrir la última recaída que lo encontró al borde de la agonía.

El haber superado la tediosa instancia de promoción significó para la Academia, dejar atrás un año repleto de angustia, histeria y continuas decepciones. El sufrimiento que fecha tras fecha manifestaban sus fieles seguidores ha sido innegable para propios y ajenos. A partir de la noche del domingo, el hincha de Racing habrá conseguido dormir sin pesadillas invadidas por el fantasma de la B.

El ciclo académico Apertura 07-Clausura 08 se desarrolló de un modo muy singular. Desde su inicio, todos sabíamos que el examen al que se encontraba expuesto sería el más complicado desde el año 1985 a nivel deportivo. No menor era el caos institucional a partir de los problemas de la gerenciadora Blanquiceleste.

Cada partido entonces, comenzaba con una fiesta desde las tribunas repletas de hinchas que destilaban optimismo entre banderas y cantitos, similar a lo que sucede en las campañas de los equipos candidatos al título. A la hora en que la pelota comenzaba a rodar, el libreto cambiaba el guión por un clima de nervios, puteadas y llantos.

El Clausura terminó con la condena que determinaba que Racing Club jugaría la espantosa promoción. Una situación tan negativa como esperanzadora para quienes buscan su último boleto para alcanzar el ascenso. La Academia, sólo contaba con una oportunidad de apelar la sentencia. El 1-1 en Córdoba y el gol del “gran” Maxi Moralez hicieron revocar el fallo.  

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Pura histeria

mayo 23, 2008

“Mientras yo sea presidente, nadie le va a tocar el culo a Racing”, dijo Fernando De Tomasso después de la derrota de la Academia por 1-2, en la Bombonera. El mensaje hacía referencia al grosero error del árbitro al no sancionar una mano de un atacante boquense que permitió el empate transitorio del partido.

Cinco días más tarde, por orden del gobernador de la provincia de Buenos Aires, la empresa Blanquiceleste sufrió el cambio de interventor que controla el gerenciamiento de la institución racinguista. Hector García Cueva es el elegido para la función. El mismo que en 2003 fue removido en reemplazo de Nicolás Dilermia, y ayer el ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, volvió a nombrar en el cargo.

“La decisión apunta a la preservación institucional y a conseguir un marco de seguridad general en cuanto a la integridad física de los socios del club, los jugadores y todas aquellas personas vinculadas”, explicó el ministro Casal.

 

Huele muy mal el presente de Racing. En realidad hace rato que huele mal. Sólo que desde el comienzo del presente campeonato la certera posibilidad de jugar la promoción y descender al Nacional B, llevó a los sufridos hinchas a un estado de histeria que los ha  movilizado a marchar con la intención de protestar y exigir soluciones a la crisis.

 

Décadas de irregularidades económicas por parte de presidentes que desfilaban con discursos tribuneros, son la lógica causa del derrumbe. Es muy duro hacer entender al hincha de Racing que el descenso es lo que hay, aunque es un atenuante sabiendo que de no haber sido por intervenciones de políticos poderosos y jueces amigos hoy el club debería no existir más.

 

Dudo que Racing pierda la categoría luego del cruce por la promoción. Pero al margen de los fantasmas de sobornos y chantajes al árbitro de turno, el fútbol decidirá, de la manera más justa, cuáles serán los rivales de la Acadé la próxima temporada.

El fantasma del descenso

octubre 26, 2007

Desde el año 1983, ya en tiempos de la gestión infame en la Asociación del Fútbol Argentino, el reglamento del fútbol profesional contempla el sistema de promedios del descenso. La caída a la segunda categoría de San Lorenzo de Almagro en 1981, equipo que conforma el quinteto grande del fútbol nacional, fue motivo suficiente para la creación de la norma.

La regla determina que aquellos 2 clubes que hayan reunido, en promedio, la menor cantidad de puntos tomando en consideración como máximo las últimas 3 temporadas completas (es decir, entre aperturas y clausuras, 114 partidos), descenderán al Nacional B en forma directa.

Desde entonces son los clubes más débiles en términos económicos quiénes por lo general deben enfrentarse al descenso año tras año. Para el caso de los equipos más fuertes, que con habitualidad pelean por los primeros puestos, una mala campaña que lo coloque incluso en la última ubicación, no debería comprometerlo con la pérdida de categoría.

Al inicio del presente torneo, por ejemplo, Boca Juniors se encontraba en una situación tal de privilegio que hubiera podido darse el lujo de no sumar puntos en todo el campeonato, y aún así no correría riesgos de descender, ni tampoco de jugar los partidos por la promoción.El modelo, también utilizado por Colombia y Bolivia en Sudamérica y que intenta ser disfrazado de justo y equitativo, tiene como verdadero argumento defender los intereses del negocio que el fútbol significa.

Ofrece a los equipos grandes la posibilidad de redimirse de alguna mala campaña y obliga a los equipos chicos a la búsqueda de puntos “como fuera”. De tal manera, es lógico que una de las consecuencias deportivas sea la mediocridad del espectáculo en pos de un resultado satisfactorio. Algo así como “el fin justifica los medios”.

En el plano de las analogías las situaciones serían más o menos así. Para un equipo recién ascendido, mantener la categoría es similar a lo que le sucede a quien solicita un préstamo en el banco, comprometiéndose a cancelar sus obligaciones con sangre, sudor y lágrimas incluso sabiendo de antemano que se trata de cuotas con cargos de intereses usureros.

Para el caso de los equipos más fuertes, que es donde se pretende hacer justicia, podría interpretarse como buscar rescatar de una mala gestión bajo el argumento de sus buenos (o al menos no tan malos) antecedentes. Sin la intención de irme a un extremo, acaso uno que durante toda su vida respeta las señales del semáforo, y un día por el motivo que fuera cruza en rojo, no debe pagar como corresponde la infracción cometida?

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